trinidad - 27-06-2009 01:12:22 | Categoria:
Reflexiones
El que tiene que estar descojonándose fijo es Keith Richards
Imagino que en realidad somos muy simples, que las abstracciones nos sobrecargan los fusibles. El universo es infinito. Sí, esto... ¿y dónde empieza? ¿y cuándo termina? Que sólo funcionamos bien en parámetros fijos, como buenos replicantes: bueno y malo, positivo y negativo, los nuestros y los otros... Cuando lo más común en la vida, por supuesto, resultan ser las perturbadoras zonas grises.
Si pensamos en un asesino, por ejemplo, se nos hace muy difícil otorgarle cualquier característica que vaya más allá del asco y la monstruosidad: nos descolocaría que alguien nos proyectara un super-8 con imágenes del carnicero de Milwaukee jugando a las canicas en el parvulario. Emocionalmente nos coloca en una zona incómoda, difícil de procesar.
Es en ese espacio en el que me he encontrado cada vez que salía una imagen de la momia Michael en los últimos años. La momia Michael bajo los paraguas oscuros, hecho viejo temprano, criatura de pared, poco más que un bicho crepuscular, con toda la repulsa del mundo a sus espaldas.
Ya que pasé mi adolescencia aprendiendo inglés con MJ, viendo vídeos de MJ, comprando posters de MJ y tratando de vestir -en la medida de lo posible- como el hortera de MJ, era muy fácil que, entre esas últimas imágenes, se me fueran colando, traidoras, las grabaciones de super-8 que yo sí guardaba en mi cabeza. El hombre momia era un hombre lobo. El hombre momia era un aterrador adolescente con pelo afro. El hombre momia le cantaba canciones de amor fraternal a una rata. El hombre momia anunciaba que los planetas se alineaban. El hombre momia tenía poco más de veinte años y las paredes se le abrían, mostrándole sus tesoros. El hombre momia era un niño capaz de moverse como una anguila eléctrica en un mundo monocromo.
Al hombre momia lo saludaba todos los días, muy galantemente, Joseph Merrick desde el espejo del baño.
Soy incapaz de decir si el hombre momia era o no el pederasta más retorcido del planeta pero lo cierto es que me resulta difícil imaginarlo, siquiera, follando. Sus matrimonios y parejas oficiales han sido de risa. Sus hijos, resultado de técnicas de fertilización -con el amplio campo abierto que deja esta afirmación-. Sus relaciones con el mundo exterior, bizarras. Más bien creo que estaba tan perturbado que ni siquiera contemplaba la sexualidad como un vector en la ecuación. Pero es, como ya digo, una impresión personal.
No ha hecho falta mucha distancia para descubrir por qué, entre todos los iconos adolescentes posibles, terminé eligiendo al tipo más extraño del panteón. Y la explicación está en que el hombre momia podía ser rarito, por supuesto. Pero servidora, a los catorce años, se sentía -y era, y era- un perro verde con topitos: el juego de transferencias e identificaciones estaba servido. Distinta. Extravagante. Excepcional. Así me creía.
Y se ve que el tiempo ha llevado a cabo su labor de zapa porque ahora, si algo me creo, es vulgar.
(Pero no se preocupen. Ha quedado un hombre elefante libre y escucho ruiditos en mi espejo)
trinidad - 26-06-2009 23:22:15 | Categoria:
Citas
Algunos dirían que es optimización de recursos. Otros dirían que es lamentableEl jefe de medicina de Lobotomía va a ver a un médico que está deprimido y sumido en la típica espiral autodestructiva de outsider.
Jefe de medicina:- Llevas días borracho. Yo estuve así años. Necesitarás a alguien que te haga salir del agujero cuando dedidas hacerlo. Cuando lo hagas, llámame.
Cirujano Outsider: -No podré recuperarla (se iba a casar con la prota pero pifió la situación de alguna forma. Creo que tiró el anillo de compromiso o algo. Recuerdo encontrarme a mí misma pensando: 'Bah, no es tan grave')
Jefe de medicina: -¿Las has llamado?
Cirujano Outsider: -llorando, los niñatos outsider son así-:-¿Y qué le digo?
Jefe de medicina se confiesa: -Tuve una aventura durante años. Y cuando mi mujer se enteró, no sé cómo, me admitió de nuevo en su vida. Puedes volver de cualquier sitio.
(Qué bonita frase, esta última, como inspiración para cualquier historia de fantasmas)
trinidad - 21-06-2009 19:32:49 | Categoria:
General
En las regiones hiperbóreas

Hace unas semanas llegué a la conclusión de que mis distintos humores podrían muy bien acomodarse en las condiciones de humedad y desconocimiento apropiadas que me brindaría la siguiente excursión: una semana de recorrido ornitológico por las islas de Escocia.
El viaje estaba organizado por la SEO y abierto a miopes, sordos y analfabetos ornitológicos. Dado que las fechas de salida eran a lo largo de todo el mes de julio –y servidora no cata hasta septiembre-, no suponía un plan del todo factible: “Aunque siempre –me dije- puedo rascar por ahí algunos de los días que me deben”.
Y decidí otorgarme una jornada de reflexión. En mi mente, Trini triscaba feliz por los acantilados de Caledonia y volvía con unos abductores de impresión en ambas sus extremidades inferiores. Reía observando las elegantes maniobras de despegue de los frailecillos –observen los primeros segundos de este vídeo: jamás me he sentido más identificada con ninguna otra creación de la natura- y aprendía a distinguir los gorgoritos de la fauna aviar subpolar. La excursión estaría compuesta por un montón de viejecillos, señoras Rushmore e intrépidos ornitólogos que considerarían un insulto acudir a vestirse al Coronel Tapioca.
El momento cumbre de mis fantasías animadas de ayer y hoy llegaba cuando, entre triscamiento y triscamiento con bifocales, conocía a un émulo desangelado de Daniel Graig en el pub de algún villorrio perdido. Y la pasión surgía inevitable entre nosotros, acuciada por los comunes intereses de ambos: el mío, por los paisajes mohosos y los termómetros helados, y el suyo por los soles achicharrantes y los chiringos ilegales. Viviríamos en su verano y en mi invierno, y no habría felicidad mayor –para mí- que arrancarle las tiritas de su piel de gamba, inmune a la protección 60 y –para él- que acariciarme los dedos de los pies congelados, tras tres capas de calcetines termopolares.
¿No es hermoso?
Tras mi jornada de reflexión –ya ven- vuelvo a la página de la SEO. No me había dado cuenta de que esa misma noche –eran las diez- se cerraba el plazo de admisión. Damn! Y, sobre todo, no me había dado cuenta de lo siguiente: ‘Plus por viajar sin acompañante: 300 euros’.
Ni que Patty y Selma organizaran la movida y pretendieran imponerme envidiosa penitencia –por el asunto Daniel Craig, se entiende-.
Que no me registré, vaya. Me deprimieron demasiado. Pero queda ahí, a la espera de alguna otra oportunidad, con mejor humor, calendario o compañía.
Mientras, sigo buscando. Hermana Arpía –ahora parada- y Monocigótica –ahora plantada- se apuntan como posibles comodines, dada la fiereza con que el establishment castiga al lonesome hero. Tal vez caiga Berlín. Mientras, yo sigo mirando al país del cardo y rumiando, en la canícula, frescores como este o este.
Por un verano hiperbóreo. Hazte fan.
trinidad - 16-06-2009 23:00:25 | Categoria:
El corazón de la arpía
Maniobras orquestales de la parte no lobotomizada de mi sesera Abrumado ante la cantidad de insensateces autodestructoras que ha de escuchar cada día, mi subconsciente decidió la otra noche enviarme un mensaje apto para mentes poco duchas en esto de la criptología.
Trinidad –quién sabe el motivo- se encuentra en algún chiringo de Tarifa, con un grupo de gente variada. A mi lado, varias tipas hablan de una de esas quedadas a las que yo no pienso ir. En mi vida, la circunstancia ha ido pasando de no ir por no ser invitada a no ir porque el plan X –es lo que tiene la misantropía- no me apetece en absoluto. Ese es el caso esta vez y aligero el paso hasta el frente de la comitiva.
Allí está Bob el silencioso, vestido de hombre rana -¡me encantan los sueños!-. Llego a su lado y me pregunta:
-¿No vas con ellas?
-No me han invitado y no me apetece.
-Oh, qué mierda –la voz le suena a muñeco de Jim Henson, medio asfixiado como está por las gafas de buceo.
-No, no. A mí me parece perfecto –le respondo-. Yo estoy feliz de estar a mi bola.
-Vale. No importa –replica él-. Te vienes a bucear conmigo.
-¿Cómo?
-Te vienes a bucear conmigo.
-Pero, ¡si no sé nadar!
-Da igual. Eso no es importante -¡me encantan los sueños!-.
Y la siguiente imagen es ya en el agua, y sobre nuestras cabezas pasa un banco de medusas, iluminadas con focos de colores, como en los acuarios, y es maravilloso.
Ya es de noche cuando salimos, y Bob y yo entramos en una tienda de campaña –en la vida real, Bob es un efebo imberbe, y me pregunto horrorizada en estéreo, como ocurre cuando duermes, si ya he llegado al modo Mrs. Robinson y me lo voy a zumbar oníricamente hablando-. Pero no. Ambos iniciamos unos de esos diálogos intimistas noctámbulos en el que le empiezo a relatar todos mis dramas sentimentales. La labor de montaje se acelera nada más comenzar y lo siguiente que escucho es a mí misma, entre sollozos, diciéndole: ‘¡Era un nuevo modelo de T-800 sin corazón!’ (llanto compulsivo).
Bob el silencioso me abraza y nos dormimos –no, no nos liamos-. Y huele a sudor y a sal. Y eso es todo.
Olía a sal todavía, en la vida real, cuando desperté. Y fue la primera mañana, en semanas, en la que al volver a la pseudo-consciencia lo primero que cruzó mi mente no fue algo así como: ‘Mierda de vida’, sino ‘Mmm… sal…’
Moraleja fresca desde el hipotálamo, o desde donde cuernos sea: los mayores traumas de la vida, aunque seamos incapaces de creerlo, son fácilmente extirpables si aparece algo lo suficientemente bueno para arrancarlos de cuajo, como pueden serlo unas medusas coloreadas y un cuerpo que huela a mar.
trinidad - 16-06-2009 22:56:11 | Categoria:
Citas
Los saludables beneficios del cine de autor 
Mi dosis de evasión somática ha recogido muy buenos frutos este fin de semana. Gran parte de ella se debe a Christian Bale, que he descubierto me gusta como locutor tetosterónico y como murciélago afónico –la criatura: tras El maquinista, se le han quedado en la cara las marcas de las anoréxicas y ya no hay Dios que se las quite, por mucho musculito que trabaje-.
Día 1: Terminator 4
Sensación: es muy agradable ver plasmado, en pantalla grande y en dolby stereo surround, el caos apocalíptico que uno tiene en la cabeza.
Axioma: “Soy John Connor: No hay más destino que el que te forjas”
Día 2:
-Lady Halcón
Pregunta: ¿Es bueno enamorarse como en las películas?
-Los hombres que no amaban a las mujeres
Respuesta: ‘Porque no hay que enamorarse, ¿verdad, mamá? –dice Lisbeth-. Tú lo sabes muy bien’
Día 3: Batman Begins
Henri Ducard: -Abraza tu peor temor. Sé uno con la oscuridad.
Batman a Rachel: -Cálmate. Estás envenenada (sic) (pero muy cierto)
Alfred: -¿Por qué caemos? Para aprender a levantarnos, Mr. Wayne
Alfred, de nuevo: -Esperaba que esta fuera una buena oportunidad para mejorar los cimientos.